Un robo millonario que tuvo una fina labor de inteligencia previa
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El grupo comando sorprendió a los cuidadores del campo de Energía y tenía “la información precisa” sobre la existencia de la cuantiosa suma de dinero oculta en algún lugar
El martes al mediodía, los miembros del Tribunal Criminal Nº 1 darán su veredicto y se conocerá la suerte que correrá el único imputado por el millonario robo a los encargados del campo situado en Energía.
Las víctimas del violento asalto a mano armada, los integrantes del matrimonio Rivero, no prestaron testimonio en el juicio a Héctor Ariel Pereyra (50). No se pudo escuchar la palabra de quiénes sufrieron la presencia del grupo comando en su lugar de residencia.
El relato de lo que fue, seguramente, una verdadera odisea para ambos cuidadores, trató de ser sustituido por los efectivos policiales que intervinieron en el caso, tanto en el propio escenario del robo como luego en Tres Arroyos, donde se produjo la detención de uno de los sospechosos.
Durante el debate oral se escucharon los testimonios del subcomisario Guillermo Blanco, quien estaba a cargo del Comando de Prevención Rural y fue alertado del atraco por sus pares de la Jefatura Departamental de Necochea.
Blanco estuvo en el establecimiento agrario, se entrevistó con las víctimas y también con un familiar, quienes narraron la pesadilla transcurrida la noche del 31 de agosto de 2016.
Inteligencia previa
El efectivo consideró que los delincuentes que cometieron el atraco “hicieron una tarea de inteligencia previa”, ya que señaló que “no era fácil llegar hasta la vivienda del campo” y había que atravesar varios lotes.
Otro de los que declaró ante los jueces y las partes intervinientes (la Fiscalía y la defensa del imputado) fue el oficial de la Policía de Tres Arroyos, Julio Rodríguez, quien realizó la aprehensión de Pereyra en una vivienda del barrio Virgen de Luján, de la vecina ciudad.
Rodríguez brindó un pormenorizado relato de cómo fue el procedimiento en el que tomaron parte varios efectivos policiales, ya que vía radial se informaba sobre la peligrosidad de los sospechosos que ocupan una camioneta de color blanco.
A los tiros
En el juicio se ventiló que hubo un intercambio de disparos de arma de fuego en la zona del barrio Virgen de Luján, donde luego se apresó a Pereyra, quien se hallaba oculto en el interior de un automóvil marca Fiat 147, de color azul, y propiedad del vecino de Tres Arroyos, Luis Mendoza.
Pereyra está imputado del robo al matrimonio Rivero y tiene otras tres causas más, ya que se acumuló la “resistencia a la autoridad”, la “portación ilegal de arma de fuego” y “tenencia ilegal de arma de guerra”.
Al hombre se le secuestraron tres armas de distinto calibre y varias municiones, además de cuchillos, gorros tipo pasamontañas, teléfonos celulares y otros efectos. Todo esto se encontraba en el interior de un bolso que llevaba Pereyra al momento de ser atrapado por los policías tresarroyenses.
El policía Julio Rodríguez también narró en el debate que cuando detuvo la marcha la camioneta de color blanco, propiedad de Hugo Rivero, una de las víctimas, descendieron cuatro personas.
Una de ellas sería Fernando Vega, alias “Peligro”, quien estuvo con pedido de detención por este caso y fue atrapado en la Provincia de Río Negro cuando regresaba a Cipolletti, donde vivirían familiares.
Vega fue reconocido por Rodríguez porque se movía con su rostro descubierto en el momento de la fuga de los policías que perseguían a los sospechosos, aquella madrugada del 1º de setiembre del 2016, tras el robo en el campo de Energía la noche anterior.
Cuando bajaron de la camioneta los individuos se habría generado un intercambio de disparos, como dijo el policía Rodríguez y también el vecino Luis Mendoza, propietario de la casa donde atraparon a Héctor Pereyra.
Mendoza, quien acudió al juicio a través de la fuerza pública, reconoció que “con mi señora nos asustamos mucho por el ruido de disparos que provenían desde la calle”.
Cuestionado
El efectivo Julio Rodríguez fue cuestionado reiteradamente por la defensa del acusado en relación a que era conocido en Tres Arroyos “por armas causas” y que por esa situación lo habían “desplazado” a la dependencia de Oriente, tal vez, como una especie de “castigo”.
Para la abogada que representa a Pereyra, no hay pruebas suficientes como para ubicarlo al único detenido en el lugar del hecho.
Eso no se pudo comprobar en el debate y las víctimas no prestaron declaración, aunque tal vez, si lo hubieran hecho, tampoco habrían podido reconocer al imputado porque se dijo que todos los ladrones actuaron con sus rostros cubiertos. ///